junio 22, 2024
problemas de la vida cotidiana

Problemas de la vida cotidiana

La confluencia humana en las sociedades contemporáneas ha originado nuevas controversias y extinguido antiguas creencias. 

En estos tiempos, la vida citadina, con grandes aglomeraciones de personas, los ritmos frenéticos de las metrópolis, las competencias profesionales cada vez más especializadas en las tecnologías de la era digital, han venido creando nuevas rupturas y acentuando antiguos problemas en el orden psico-social. Las personas viven absortas en el trabajo en un mundo interconectado.

Pareciera que los sujetos tienen poco tiempo para ocuparse de su autoconocimiento, de sus aspectos subjetivos más específicos, con el fin de definir sus prioridades de vida. La vida pareciera que se ha atomizado en las grandes ciudades.

En esta lista de conceptos se abordan veinticinco temas que están relacionados con esa dimensión psicológica en un mundo interconectado virtualmente, a través de Internet. 

Los problemas acá desarrollados no tienen un hilo conductor estricto; pero, sí pueden verse correlacionados por la complejidad de la psique humana y los innumerables aspectos que definen la personalidad, el bienestar y el comportamiento social. 

1. Ansiedad

La ansiedad es una emoción que las personas experimentan cuando se sienten amenazados por algo que subjetivamente puede dañarles. 

El peligro puede provenir del entorno o de su propia subjetividad. La ansiedad tiene una respuesta fisiológica a nivel del sistema vegetativo (por ejemplo, espasmos intestinales), una respuesta psicológica con cambios cognitivos o conductuales (ambos, inclusive) y el estímulo desencadenante es difuso, en tanto el peligro es subjetivo y a veces no existe. 

En la ansiedad el factor subjetivo es importante; pero, no por ello deja de manifestarse con estados de tensión, malestar, displacer y alarma.

2. Falta de dinero

Y respecto al dinero, puede ser un condicionante que conduzca a la ansiedad, ya que el temor que produce no poder cubrir los costos de alimentación, por ejemplo, podría afectar el equilibrio emocional de un individuo

Sin embargo, el dinero, si bien es un elemento que interviene en la consecución de una vida digna, no es en modo alguno un factor determinante. La creación de riqueza en su amplio sentido va de la mano con un pensamiento positivo y el reconocimiento de las habilidades personales. 

En una economía libre de mercado, donde se respeta el valor del trabajo cualificado y los ingresos que éstos generan, la falta de dinero se debe justamente a la baja cualificación. 

La formación profesional y técnica y el auto-reconocimiento de las habilidades particulares es la clave para que el dinero fluya en la economía de cualquier persona. El dinero que se gana en un país con estado de derecho depende entonces de las competencias profesionales y no de golpes de suerte y creencias mágicas. 

3. Enfrentar bullying

El “bullying” es un vocablo inglés que define el acoso escolar. Dicho acoso se manifiesta como maltrato verbal, físico y psicológico, sobre un sujeto. El maltrato puede manifestarse de diversa manera, o solo a nivel verbal (lo psicológico se da por supuesto). En general, el abusador prototipo persigue amedrentar o menoscabar de manera continua la autoestima de su víctima.

Los especialistas recomiendan tres acciones fundamentales para atacar el bullying: habiendo detectado los indicios físicos y comportamentales de la víctima, es fundamental acopiar toda la información necesaria respecto a la vida escolar del afectado y hablar con las autoridades educativas. 

Buscar la asesoría de un profesional de la psicología. Reforzar el vínculo con el afectado para que pueda expresarse libremente y manifestar sus sentimientos. El refuerzo de la autoestima también es importante en el niño. 

Esto se logra dándole la oportunidad de realizar actividades extra académicas, en las artes y los deportes. A todo lo anterior, se agrega el trabajo con los testigos del bullying. Se debe concienciar a los testigos a proteger a las víctimas y servir de vehículo de contención y no de cómplices.

4. Resiliencia

La resiliencia es una cualidad funcional esencial para la salud emocional y física de las personas. Implica resistir los embates de la vida. Es la capacidad humana para reponerse de situaciones traumáticas. El término fue adoptado por las ciencias sociales del campo de la física y la ingeniería civil. Por sus características, ha sido vista como la resistencia al estrés y la adversidad, tal como un material tiene la capacidad de recobrar su forma original, luego de recibir grandes presiones.

Los resilientes son las personas con capacidad para salir adelante a pesar de los obstáculos, como la muerte de un ser amado, un despido de trabajo inesperado, largos periodos de maltrato, el divorcio de pareja, etc. 

Las personas resilientes son capaces de aprender de las experiencias negativas, saben sobrellevar las cargas de la vida porque tienen una vida interior profunda y una inteligencia emocional fuerte. El sujeto resiliente se adapta al cambio y conserva una relación propositiva con su entorno cuando es necesario. Ello le permite mirar al futuro, planificar sus objetivos y metas, y trabajar en el presente. 

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5. No recibir confianza

Los seres humanos tendemos a creer en los demás. La desconfianza viene justamente cuando se ve traicionada la confianza. 

En el campo de la sociología y psicología social, la confianza es la creencia en que un individuo o grupo será competente y se desenvolverá de forma eficiente en un contexto determinado. Se obtiene confianza según se actúa consecuentemente, según las expectativas puestas en esa persona.

La noción de desconfianza define la pérdida de confianza. Pero la desconfianza o su opuesto es también una creencia subjetiva (el sujeto confía o no en sí mismo).

Por diversas causas, las personas pierden la confianza en sí mismas, pierden la seguridad en que sus capacidades intelectuales, emocionales o físicas son suficientes para abordar una situación equis. La confianza o desconfianza no solo se deposita en las personas, sino también en las situaciones y cosas. 

Dicho lo anterior, la desconfianza conlleva la asunción de una actitud precavida respecto a una actuación o hecho. Es recurrente que la desconfianza se fundamente en experiencias pasadas o presentes, lo que genera la predisposición a la duda razonable. 

Las conductas de las personas no necesariamente responden a valores, por lo que se ven sometidas al escrutinio social. Incluso, las personas confían o no en fenómenos que no dependen de la acción humana, sino de la naturaleza. 

Existen muchos ejemplos en este campo. En el contexto de las relaciones interpersonales el grado de confianza o desconfianza determina el quiebre o no de toda posibilidad de convivencia y trato respetuoso.

6. Traición

La traición implica la conducta propia de la persona desleal, una acción contraria a la palabra empeñada. 

La confianza se ve quebrantada por quien traiciona. El compromiso adquirido en cualquier situación o circunstancia es puesto a un lado. La traición denota una conducta negativa desde la perspectiva ética y moral y deriva en la pérdida de la confianza del otro; no se respeta la relación que se mantenía con la persona o entidad.

La traición siempre es perjudicial para la víctima, pues le comporta sufrimiento emocional, físico, económico o laboral. 

El traidor en general puede actuar de manera deliberada o no, pero siempre habrá daño de algún tipo. Son comunes las traiciones en el campo laboral, donde existe mucha competencia. 

Asimismo, la traición se manifiesta en las relaciones matrimoniales, en forma de infidelidad. La traición matrimonial o la deslealtad en el amor es una de las traiciones más comunes.

La traición, incluso, está tipificada como un delito, cuando es contra la patria. La traición a la patria ocurre cuando uno o más ciudadanos toman las armas contra el estado y sus dirigentes, o cuando se expone a la luz pública información de carácter secreto que afecta a una nación. 

7. Baja autoestima

La autoestima es la percepción que se tiene de sí mismo. Asimismo, se entiende como la capacidad que tiene una persona de valorarse.

En su estado normal la autoestima es beneficiosa para el buen desempeño de las personas. La autoestima está vinculada con la conducta, pues determina cómo las personas manejan sus emociones. 

Una autoestima óptima influye positivamente en la salud emocional de los individuos. Al contrario, una baja autoestima conduce a emociones agresivas y negativas, incluso a situaciones depresivas. 

En el campo de la psicología, se entiende que la mejor etapa para el desarrollo de la autoestima es en la infancia intermedia. Es decir, cuando el niño es capaz de comparar su yo real con su yo ideal y, de allí, autopercibirse sobre la base de los modelos sociales y lo que espera de sí mismo. 

De hecho, el reconocimiento que los niños hacen de sí mismos es fundamental para la conformación de la personalidad. El estudio de la autoestima desde la psicología es de suma relevancia para comprender los aspectos de la personalidad. El desarrollo de buenos patrones de conducta conduce a una autoestima elevada.

En la vida de las personas cuenta mucho la importancia que cada se adjudica en el entramado familiar y social. La conciencia de valía reside en los pensamientos, emociones y experiencias que se van acumulando durante la vida y su redundancia en el grupo social. 

El autoconcepto positivo que las personas conservan, fundamentado en logros profesionales y emocionales, en conductas asertivas, es parte esencial de la salud mental.

Los individuos con baja autoestima sienten dudas respecto a tomar decisiones, ya que temen equivocarse. Se sienten incapaces, en la mayoría de las situaciones, para salir airosos de los retos que se propongan. 

En general, son sujetos muy precavidos, porque tienen miedo a equivocarse. Una baja autoestima es propia de las personas ansiosas y nerviosas, por lo que evitan enfrentarse a situaciones estresantes o angustiosas.

8. Falta de decisión

La falta de decisión es por lo general una conducta reprobada en el contexto social. Al contrario, la toma de decisiones implica elegir entre varias opciones o maneras de resolver diversas situaciones de la vida. La toma de decisiones es importante en los contextos familiar, laboral, o emocional, con el fin de resolver un problema vigente o potencial. 

Las personas indecisas carecen de la capacidad para elegir definitivamente entre varias opciones, lo que les provoca tensión hasta que toman alguna decisión o simplemente prefieren no hacerlo. El estado de bienestar depende de las decisiones que se toman o no a lo largo de la vida.

9. Estrés

El estrés se manifiesta fisiológicamente por las tensiones nerviosas originadas en el ámbito laboral o personal. Suele ocurrir como reacción al exceso de trabajo, a estados de ansiedad prolongados o a circunstancias traumáticas. 

El estrés normal es aquel que comúnmente se manifiesta a través de reacciones fisiológicas que ayudan a lidiar con las situaciones complicadas y a superarlas. 

Sin embargo, el estrés patológico sobreviene cuando el mismo se prolonga en el tiempo, afectando la salud de la persona. Implica la pérdida de control de las emociones, depresión y alteraciones fisiológicas en general.

10. Falta de apetito

La falta de apetito está relacionada con una mala salud, debido a que un organismo sin los nutrientes suficientes se enferma. 

Ahora bien, las causas de la falta de apetito son muy variadas. Regularmente, si no existe un fundamento de tipo emocional (por ejemplo, el trauma que pudiera ocasionar el divorcio), la anorexia nerviosa, un componente depresivo o de ansiedad, la pérdida de apetito se puede originar por alguna enfermedad infecciosa, por enfermedades autoinmunes o del sistema digestivo, entre otras. 

Ciertos fármacos medicados para afecciones endémicas pudieran afectar los deseos de comer. Además, las personas con adicción a las drogas, el alcohol, suelen sufrir falta de apetito. 

Los desórdenes alimenticios por exceso de ocupaciones o la relajación de horarios para comer, también deriva en la inapetencia. 

Debido a sus causas multifactoriales, la única forma de enfrentar la falta de apetito es acudir a un médico especialista y seguir sus recomendaciones.

11. Exceso de apetito

El exceso de apetito está descrito como un síntoma de alguna patología o reacción medicamentosa, y consiste en el deseo excesivo por tomar alimentos.  Las causas son diversas, pero tiene orígenes psicológicos o fisiológicos. 

Dependiendo de la naturaleza del exceso de apetito, éste puede ser temporal, esporádico o crónico. Por ejemplo, el tratamiento con corticosteroides o antidepresivos puede generar un aumento excesivo, temporal, del apetito. La ansiedad es una de las causas más comunes. 

No obstante, es síntoma de enfermedades como la “de Graves”, diabetes mellitus, hipertiroidismo, hipoglucemia o bulimia. El exceso de apetito no está asociado necesariamente con la ganancia de peso, aunque sí es posible que ello ocurra, sobre todo cuando es por alteraciones de las glándulas endocrinas.

Lo más recomendable es acudir a un médico especialista y seguir sus recomendaciones.

12. Desmotivación

La desmotivación es lo opuesto a motivación. Delimita el estado emocional de una persona que carece de estímulos externos o internos para poner en práctica una acción. Los individuos desmotivados carecen de estímulos para tomar decisiones y actuar. La desmotivación se origina por diversos factores y tiene una base justificada en muchos casos.

Vivir motivado es lo ideal, porque impulsa a los individuos a lograr sus objetivos y metas. Cuando el motivo se pierde también el interés y los deseos de esforzarse. La desmotivación es propia del campo laboral, escolar y social.

Los factores externos influyen de manera importante. Por ejemplo, si un empleado se esfuerza por un largo periodo de tiempo en superar sus objetivos, pero no obtiene el más mínimo reconocimiento, pierde la motivación.

13. Ambientes agresivos

La agresividad humana es un problema que define la psicología y es cuestión de preocupación por parte de los estudiosos de la mente, particularmente se busca comprender la naturaleza de la agresividad. 

La psicología entiende que las conductas agresivas son la respuesta típica de los individuos que no controlan sus emociones. Es una conducta habitual de las personas que crecieron en un ambiente agresivo y violento, aunque en la etapa infantil puede tener un origen fisiológico.

Ahora bien, los ambientes agresivos están también relacionados con la falta de Estado de derecho, que si bien se consagra en la mayoría de las cartas magnas de las naciones, es letra muerta en muchas de ellas. 

La sensación de inseguridad, la carencia de espacios de recreación dignos, acordes con las necesidades humanas, crean los ambientes propicios para el delito y las diversas formas de la violencia. 

La impunidad jurídica engendra ambientes agresivos, respuestas agresivas como la única vía para solventar las diferencias interpersonales e intergrupales. 

Las familias disfuncionales, cuyos niños viven sin reglas, son generadoras de adultos agresivos.

14. Ausencia de empatía

La empatía es uno de los valores humanos más importantes, al lado de la bondad. Es la facultad del sujeto de situarse en “el zapato del otro”, de comprender su punto de vista e identificarse con el dolor ajeno. Por este motivo, la empatía es una capacidad cognitiva.

En consecuencia, las personas poco o nada empáticas restan importancia a los errores que cometen, pero critican duramente a los demás cuando se equivocan.

Las personas que carecen de empatía suelen ser egoístas, soberbios, inoportunos y poco considerados con sus opiniones, nunca comprenden el punto de vista ajeno o lo tergiversan, no gozan de relaciones sanas y duraderas y prejuiciosos.

15. Pereza

No hay que confundir la pereza con el cansancio. Una persona cansada regularmente descansa y recupera sus energías para seguir trabajando en lo que le gusta. 

En cambio, la pereza es una dislocación de la conducta humana, expresada en aquellas personas que sienten un apego particular a la vida fácil y sin responsabilidades. 

El perezoso es flojo para actuar, no se esfuerza y no demuestra interés por las tareas cotidianas importantes. La pereza en sí es la carencia de voluntad para cambiar el instante en acción. 

Pero, la inacción no es un rasgo definitorio de la pereza: el niño que prefiere jugar todo el día antes que dedicarle un tiempo a las tareas escolares, es perezoso. Lo mismo vale para las personas adultas que, antes que dedicarse a cumplir con el trabajo encomendado, prefieren jugar en el ordenador.

16. Definir objetivos

La definición de objetivos en la vida de cualquier individuo es esencial para lograr el éxito laboral, emocional e intelectual. Para definir objetivos hay que tener una visión y una meta. 

En la vida, existen tantos objetivos como etapas. Los objetivos que se traza un sujeto en etapa escolar se enfocan en la meta de graduarse. Más tarde, los objetivos derivarán probablemente en el interés de ejercer una profesión y formar una familia, con esposa e hijos.

En cualquier caso, si bien la vida no siempre transcurre de una manera lineal y sin conflictos de diverso tipo (afectivos, laborales, escolares, existenciales, etc.), el ejercicio mental de organizar más o menos unos objetivos por cada etapa de la vida, sirve para optimizar los resultados y jerarquizar los intereses. Saber qué es lo más importante y, en ese orden, establecer los objetivos de vida. 

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17. Escuchar a los demás

Saber escuchar a los demás no es lo mismo que oírlos. La escucha implica la atención cómplice con el interlocutor. Es lo que se llama “escucha activa”. Básicamente, quien escucha activamente se ocupa de comprender y de cuidar la comunicación. Saber escuchar está estrechamente vinculado con la empatía, con el saber involucrarse con las emociones de su interlocutor. 

Cuando una persona no pone atención en lo que afirma su interlocutor difícilmente podrá comprenderlo. En los tiempos que se viven, la humanidad tiene muchas formas de comunicación (chats, e-mails, redes sociales, etc.); pero, no por ello existe más diálogo y comprensión de la opinión ajena. 

La gente no sabe escuchar, está más pendiente de su propia opinión que la de sus semejantes. La comunicación por concepto implica el flujo de información bidireccional.

18. Déficit de Atención

El Trastorno por Déficit de Atención (TDA) es una de las condiciones más atendidas en la psiquiatría infantil. Cuando se le agrega la hiperactividad (TDA/H), son características esenciales de su diagnóstico en los niños:

  1. los problemas para conservar la atención
  2. la manifiesta impulsividad
  3. la hiperactividad. 

Además, estas conductas tienen que manifestarse antes, incluso, de los siete años de edad y en una dimensión mayor a la que se espera de la edad mental del niño.

El déficit de atención en los niños los puede condenar a un bajo rendimiento escolar, respecto a lo que se espera por su nivel de inteligencia. 

Debido a su hiperactividad están en mayor riesgo de experimentar accidentes durante las actividades cotidianas de recreación y de sufrir rechazo de su entorno humano, lo que conlleva mayores problemas de conducta. 

Los niños afectados con esta condición poseen niveles de inteligencia normales, bajos o altos, igual que cualquier otro niño sin TDA. 

19. Hiperactividad

La hiperactividad en los niños afecta la vida familiar y la de su entorno, pero también destruye la felicidad de los niños. 

Por ello, la importancia de un diagnóstico adecuado y un tratamiento oportuno. La hiperactividad de los niños los hace centro de ataques de sus compañeros, generando un clima contrario a la buena salud mental de ellos. 

El bullying se convierte en un obstáculo más para su integración social y grupal, en el entorno escolar.

20. Cambios de ánimo

Los cambios de ánimo son totalmente normales cuando domina en una persona el temperamento positivo u optimista. Es normal que se transite esporádicamente por situaciones apremiantes que influyen en el estado de ánimo.

En los casos cuando una baja autoestima y un estado emocional irritable se imponen y marcan la personalidad, es propicia la consulta a un especialista. Una persona mentalmente sana cumple una rutina diaria, es productiva, tiene planes a corto, mediano y largo plazo. Además, sabe que cualquier problema será pasajero, no se enfrasca en los problemas, sino ve las posibles soluciones, actuando en consecuencia.

Los trastornos de ansiedad afectan el estado de ánimo. Y la depresión, que debe ser tratada por un especialista, es un estado extremo de salud mental, que incluye trastornos de ánimo.

21. Administración del tiempo

El tiempo es un bien inasible que no se recupera. Considerado actualmente uno de los recursos más importantes, es todo un reto aprender a usarlo de la manera más eficiente. Es imprescindible acometer los siguientes puntos: 

  1. Identificar metas, objetivos y preferencias
  2. Determinar el horario de trabajo y adecuar la programación del tiempo
  3. Escoger las tácticas más idóneas para conseguir las metas, los objetivos y preferencias
  4. Obtener las destrezas suficientes en la programación del tiempo, que sean útiles tanto en la vida académica como en la profesional

La administración del tiempo se vincula a otros asuntos. Además, es una manera de sobrellevar situaciones cotidianas. 

22. Relaciones de familia

Las relaciones de familia conforman la manera en que los miembros de una familia se comunican. Y es a través de esas relaciones cómo se manifiestan el amor, los sentimientos, las inquietudes, que bien llevados crean lazos cada vez más fuertes. 

La familia bien concebida a través de unas fuertes relaciones gana estabilidad emocional, social, económica, entre otros valores. 

Las relaciones de familia bien llevadas permiten desarrollar obligaciones, responsabilidades y deberes jerarquizados. 

Las familias que logran cohesión a través de la comunicación asertiva, superan las diversas etapas de la vida en común: felices y productivas, traumáticas y conmovedoras. 

23. Expectativas

Las expectativas son las situaciones que se espera que sucedan en el futuro inmediato o más lejano. La persona optimista espera siempre buenas noticias. Se sustenta en la esperanza, en el deseo de lograr algo muy valioso e importante, no necesariamente material. 

Si las expectativas son inalcanzables, fuera de lo razonable, se corre el riesgo de una desilusión. Pero las expectativas no tienen que ser en todos los casos buenas: por ejemplo, “las expectativas económicas del mundo no son buenas debido a la pandemia”.

24.  Cambios de rol

Los cambios de roles son hoy manifestaciones naturales de la sociedad. La familia no responde al criterio clásico de padre, madre e hijos, sino que se abrió a otras formas alternativas, donde lo único que importa es la consumación de intereses comunes (afectivos, económicos, familiares, etc.). 

Los roles se intercambian de forma cada vez más libre. Los modelos de familia monoparentales (padre o madre sola con hijos), compuestas (la unión de familias que antes eran monoparentales) u homoparentales (unión de parejas homosexuales), han sido absorbidos y asimilados. Incluso, existen uniones sin lazos civiles, donde lo único importante es el afecto y la libertad de compromiso. 

Las madres pueden ser las abuelas, los padres los abuelos, las madres también son padres, y los padres son madres. Las personas se unen según los estilos de vida, creencias e intereses y las etapas de la vida.

25. Enterarse de una mentira

La mentira es un engaño. La palabra sin duda ha perdido importancia, las personas creen que la mentira a veces es necesaria para proteger sus intereses. Sin embargo, dependiendo del contexto y la dimensión de la mentira, ésta puede hacer mucho daño a la persona engañada. 

Enfrentar a una persona que le ha mentido es una situación, la mayoría de las veces, al menos, incómoda. Es fundamental el control de sus emociones mientras habla con la persona que sabe que le ha mentido. 

Y aunque la persona en cuestión acepte que le ha mentido y le pida disculpa, recuerde que la condición humana de un adulto se estructuró a lo largo de muchos años y no cambiará de un día a otro (o porque usted quiera creerlo). Así, seguramente, volverá a mentirle.

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