junio 22, 2024
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¿Cómo resolver un dilema? 5 pasos para su resolución

Los individuos regularmente confrontan situaciones en las que, por motivos diversos, resulta difícil tomar la acción correcta entre dos, más aún cuando las dos opciones compiten o ninguna es buena. Saber qué es lo correcto resulta ocasionalmente un problema. Cuando ninguna de las dos opciones se ven claras, surge lo que se denomina dilema ético, distinto de un dilema moral al ser particular y no colectivo.

A tal efecto, el dilema ético es una narración corta que describe las opciones que se plantean ante algunas situaciones reales, que son conflictivas en el plano moral. Puede que el dilema solicite al lector una resolución basada en argumentos o que explique la solución escogida por el protagonista de la historia.

¿Cómo resolver un dilema?

En general, existen cinco (05) pasos para la resolución de los dilemas éticos. Es importante indicar que no hay total consenso acerca de este quinteto de pasos. No obstante, los pasos que se suelen recomendar son los siguientes:

  1. Exposición concienzuda de la situación dilemática. Este paso suele ser de enorme utilidad para entender la verdadera dimensión del dilema en cuestión.
  2. Identificación de la persona o protagonista del dilema. ¿Quién tiene el dilema? Luego, se debe determinar en qué consiste el dilema y situar el mismo en forma de interrogante. 
  3. Análisis de las opciones de la situación dilemática. Discernir los argumentos a favor y en contra de cada opción.
  4. Exposición de la opinión personal de manera argumentada y la respectiva conclusión
  5. Exposición de una reflexión crítica, fundamentada en el contexto legal y normativo o en las posibles consecuencias legales. 

Esta es una primera alternativa para la solución de estos dilemas. No obstante, hay otras variantes de estos pasos, las cuales se describen en las líneas subsiguientes.

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Otras maneras de solucionar los dilemas 

No está de más conocer varias formas de solucionar estos asuntos. Hay que tener en cuenta que amarrarse a un método unísono evita explorar toda otra gama de posibilidades. 

  • Enumerar las opciones: los problemas, cuando se trazan como dilemas, exigen escoger una de dos alternativas.  En caso de que sea imposible apelar a otras opciones que no sean tan negativas, queda regirse por los principios básicos para la resolución de dilemas.
  • Argumentar a favor de cada opción. Resulta interesante hacer este ejercicio con los dilemas porque ambas opciones pueden tener argumentos a favor. Solo valen los argumentos que justifiquen moralmente cada posibilidad. En los dilemas los argumentos pueden ser a favor de cada alternativa, pero también cada opción conlleva la violación de algún principio moral importante. 

La decisión deberá tomarse de manera justificada, por lo que es esencial que se valoren los diferentes argumentos. No solo hay que tomar en cuenta los argumentos que avalan la opción A que resulta interesante, sino también los argumentos que existen a favor de la otra opción B.

Dichos argumentos se clasifican en “consecuencias” y “principios  valores”. 

Las consecuencias son los efectos que producen las decisiones, que pueden ser perjudiciales o benévolos. Estos efectos no solo redundan de forma inmediata y directa, sino lo hacen indirectamente a un colectivo. Las consecuencias positivas y negativas están en juego, de allí el dilema.

Los principios constituyen las creencias, normas y supuestos esenciales que rigen el comportamiento humano. Los valores están relacionados con una vida ejemplar.

  • Examen del problema. En las situaciones dilemáticas no hay manera de reparar los dos valores o principios en tela de juicio y se debe escoger uno. El examen entonces debe enfocarse en los valores y principios morales que están en juego y en colisión. Se apela a la conciencia (juicio) y a los valores que protege y defiende la sociedad contemporánea (como los Derechos humanos). Además, habría que jerarquizar su importancia desde la perspectiva personal. 
  • Solución. Se trata de exponer la solución al dilema partiendo del anterior examen del problema. 

Como se afirmó, los conflictos dilemáticos no se pueden resolver con soluciones a medio camino entre una opción y otra, porque se estaría evadiendo la misma naturaleza de todo dilema (di-lema/dos opciones). 

¿Qué haría usted en caso de enfrentarse con una situación similar o igual? Cualquier decisión (A o B) debe justificarse. Habrá que rebatir los argumentos que contrarían lo que usted cree que es la decisión moral y éticamente adecuada.

Como se puede notar, esta manera de solucionar los dilemas implica un elemento peculiar: el diálogo y la negociación. Es decir, no es una sola postura; sino que se deben poner a participar a todos los involucrados.

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Principios básicos para la resolución de dilemas

Por otra parte, con el fin de despejar el camino y ayudar en la resolución de dilemas éticos se han distinguido tres principios esenciales. Estos principios devienen directamente de la experiencia humana ordinaria.

 

  • Principio fundamentado en los extremos. Se debe hacer lo mejor para el mayor número de individuos.

 

 

  • Principio basado (valga la redundancia) en los principios. Se debe seguir el más elevado sentido principista, o pensamiento regido por reglas.

 

 

  • Principio fundado en la atención. Se debe hacer lo que usted quiere que otros le hagan.

 

Son diferentes los principios a los pasos para solventar un dilema. Los principios son las posturas y actitudes que se deben tener a la hora de afrontar este tipo de resoluciones. No acatar los principios puede llevar a un problema: la contraparte puede sentirse agraviada, o que se le ha impuesto algo para solucionar el dilema en vez de negociar.

Planteamiento y solución de un dilema

Con base a los pasos indicados anteriormente, se procede a continuación a mostrar otro ejemplo de resolución de un dilema. ¿En qué se diferencia de todo lo antes indicado? Pues, que combinan los pasos y principios antes descritos; además de que se colocar un dilema específico como caso a solucionar. 

 

  • Exposición del dilema. En un instituto de educación para chicos entre 12 y 18 años están ocurriendo muchos robos entre los estudiantes. Las víctimas pertenecen a los grupos de menor edad entre 12 y 13 años y han sido amenazados con daños mayores si hacen algo. 

 

Aunque los padres y profesores están al tanto el hermetismo entre los estudiantes es total. Por ello, el director ha decidido cerrar el instituto y realizar requisas a todos los estudiantes.

Una de las estudiantes de tercer nivel (que se llamará la testigo) sabe quién es el ladrón. De hecho, es su mejor amigo. La chica cuestiona su comportamiento, pero él le advierte que no se meta en sus asuntos si quiere conservar su amistad.

La testigo está pensando en denunciarlo al director para acabar con la situación que perjudica a todos. Sin embargo, está consciente de que si lo hace su amigo, que lleva buenas calificaciones, será expulsado del instituto, considerando la seriedad de los hechos. En cambio, si se mantiene al margen, como le exige su amigo, el perjuicio para él y los demás podría alcanzar proporciones mayores.

 

  • Identificación/persona/dilema. La testigo es quien tiene el dilema. Y el dilema se reduce a decir o no el nombre del ladrón; pero, si lo hace perderá la amistad del joven y él será expulsado del instituto. El dilema se explicita entonces en la interrogante siguiente: ¿Debe denunciar al amigo por ladrón o debe callar?

 

  • Análisis/opciones/dilema desde la perspectiva de la testigo. Es importante ponerse en el lugar del testigo. Es la persona que se ve afectada, por lo tanto, es necesario entender que sus motivaciones son diferentes a la de profesores y otras personas.

 

 

Uno de los errores en la solución de los dilemas es no considerar a las personas involucradas. Hay que tener algo en cuenta: los dilemas son humanos… y los seres humanos, dudan, piensan, se equivocan… está en su naturaleza y eso es necesario entenderlo.

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  • Identificación de los argumentos a favor de denunciar al ladrón: los chicos están siendo victimizados al ser objeto de robo de su dinero; la testigo no es responsable de que su amigo haya decidido convertirse en ladrón; el personal del instituto y los padres están asustados por las amenazas a sus hijos; y toda amistad se fundamenta en el respeto por lo que la amenaza implica una acción contraria a ésta. 

 

 

  • Identificación de los argumentos en contra de denunciar al ladrón: debido a que el joven es su amigo debe encubrirlo porque la amistad debe prevalecer tanto en las situaciones buenas como en las malas; denunciar a su amigo equivale a perder su amistad; si decide delatarlo la chica meterá a su joven amigo en un gran problema y seguramente dañará su vida.

 

  • Exposición/opinión personal/argumentada/conclusión. Partiendo de los tres principios para la resolución de dilemas, la joven estudiante debería denunciar al joven ladrón, porque se debe anteponer el bien común al bien particular. Se deben proteger a las víctimas, que en este caso son los chicos de primer nivel. 

 

 

Con todo lo antes indicado, se pueden aseverar algunas cuestiones. Por ejemplo, sucede que el joven que realizó los robos debe ser sometido a las normas que rigen la institución y las leyes respectivas. 

En realidad, el joven (que ha cometido los robos) ha demostrado con sus amenazas que no respeta la amistad que tenía con la joven.  

Debe privar la norma moral por encima del chantaje, si cabe, emocional. Además, el situarse al lado de las víctimas, desde su perspectiva, demuestra la importancia de la empatía hacia los demás. Seguramente, si la testigo se pensara como víctima podría darse cuenta de que la denuncia es la mejor vía para salvaguardar su propia integridad como persona.  

  • Exposición/reflexión/contexto normativo. La búsqueda de apoyo de expertos en la materia ofrecerá una dimensión integral del problema. La testigo debería denunciar al joven ladrón porque su conducta amoral está produciendo conflictos y temor a sus compañeros. 

Las acciones del estudiante podrían ser solo el comienzo de una vida delincuencial: de robar dinero a sus compañeros podría pasar al asalto de establecimientos comerciales o escalar en su agenda de faltas a la moral y las leyes. Desde la perspectiva legal, es considerado robo con intimidación.

Por otro lado, es necesario entender el acontecimiento en contexto. Estamos en una escuela, la cual no solo debe impartir conocimientos. Igualmente, es su obligación dar ejemplos éticos. Por ende, las acciones del alumno no se pueden dejar pasar bajo ningún concepto. 

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Ejemplo de dilema hipotético 

Pongamos otro caso e intentemos hacer la resolución del dilema. En este caso, también trataremos de llegar a una solución. Para ello, vamos a mostrar paso a paso los criterios de resolución que se han tenido en cuenta.

 

  • Exposición del dilema. Un banco ha sido asaltado por cinco hombres fuertemente armados con un amplio prontuario como ladrones y asesinos; pero, antes de lograr escapar con el botín, la policía es advertida y los ladrones, al verse acorralados, deciden tomar al personal del banco y los clientes que estaban allí como rehenes. Al momento del asalto habían aproximadamente 33 personas más los empleados del banco.

 

Pasada una hora, los ladrones realizan la primera y única demanda a la policía: solo dejarán salir sanos y salvos a los rehenes si la policía les garantiza un salvoconducto y una avioneta para escapar por el aeropuerto más cercano al banco. Si la policía no accede a sus peticiones en un tiempo perentorio, comenzarán a matar a los rehenes. 

La policía intenta mediar con los rehenes, pero los ladrones no aceptan ninguna otra salida y tampoco las características del edificio permiten que la policía pueda ingresar sin ser detectados por los ladrones. 

Incluso, las ventanas del edificio no permiten una visual directa de los secuestradores. Entonces, el dilema para la policía parece claro: los provee de salvoconductos y de una avioneta o la vida de los rehenes estará en peligro.

 

  • Identificación/persona/dilema. El protagonista del dilema es el cuerpo de seguridad o las autoridades policiales que tienen a cargo el caso. El dilema de la policía consiste en a) proveer las demandas de los secuestradores o b) dejar que comiencen a matar a los rehenes. ¿Debe la policía acceder efectivamente a las demandas de los sujetos o quedarse con las manos cruzadas a esperar que comiencen a matar a los rehenes?

 

 

  • Análisis/opciones/dilema desde la perspectiva de la policía.  Ahora, debemos ver la posible solución desde la perspectiva policial. En teoría, es esta institución la encargada de solventar el problema… ¿pero su criterio es el que debe preponderar?

 

 

  • Identificación de los argumentos a favor de no aceptar las demandas de los ladrones-secuestradores: la policía (las autoridades) no puede convertirse en colaboradora involuntaria de un acto criminal; si accede a las demandas antes descritas, los delitos de este tipo se verían incrementados por la impunidad que implica; el deber ser es que quienes cometen un delito sean puestos a disposición de la ley.  

 

 

  • Identificación de los argumentos a favor de aceptar las demandas de los ladrones-secuestradores: si la policía no accede a las demandas de los delincuentes los rehenes perderán la vida; la única razón por la que los delincuentes no han comenzado a matar a los rehenes es porque no se ha vencido el plazo de espera; la preservación de la vida humana de decenas de personas está por encima de la pérdida de dinero y del deber de la policía de apresar a los delincuentes.

 

 

  • Exposición/opinión personal/argumentada/conclusión. ¿Qué haría usted en caso de encontrarse en una situación como la expuesta? Es decir, nos paramos ahora en los zapatos de quien está leyendo el presente texto.

 

 

  • Exposición/reflexión/contexto normativo. Solución. De acuerdo al marco normativo que rige en la sociedad contemporánea, la policía está obligada a deponer la acción delincuencial, usando diversos mecanismos de persuasión. En consecuencia, está impedida de facilitar la impunidad de un crimen. La solución del conflicto es no aceptar las exigencias de los delincuentes. Toda discusión que vaya a favor de permitir que los sujetos huyan con el botín está descartada. De acuerdo a los principios esbozados, se debe seguir el más elevado pensamiento, regido por reglas.

 

El robo y secuestro son delitos muy graves que atentan contra la sociedad y debe privar el interés colectivo. La impunidad llevaría a los delincuentes en general a usar esa táctica en contra de la comunidad en general. Es el principio fundamentado en los extremos, antes descrito. 

Si bien la vida es un derecho fundamental, lo esencial es que los rehenes están bien de salud, más allá de estar retenidos en contra de su voluntad, para el instante mismo en que se plantea el dilema.

Queda claro que siempre hay que ver las perspectivas de todas las personas involucradas. Esa es la gran clave de muchos dilemas: que suelen resolverse de manera unilateral, solamente teniendo en cuenta los criterios o intereses de una persona o grupo. 

Cuando lo indicado en el párrafo anterior sucede, entonces no hay una solución a un dilema. En realidad, lo que acontece es la imposición de una postura. 

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